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    Juego Nocturno... Kevin y Tu... MUY HOT...

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    issabel
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    11112009

    Juego Nocturno... Kevin y Tu... MUY HOT...

    Mensaje por issabel

    El mayor de seis, Kevin a pasado su vida entera cuidando de sus hermanos, especialmente de su hermana Anya y su hermano Joseph. Él mataría o moriría por proteger a su familia de los Arcadianos que los acosan.
    Los Arcadianos lo proclamaron Asesino en su cumpleaños veinticinco y lo han perseguido desde entonces. La recompensa por su cabeza es asombrosa.
    Despiadado asesino, es extremadamente territorial y no tiene misericordia con cualquiera que se atreva a pisar su territorio, sean Katagaria o Arcadianos. Sus poderes son legendarios y pocos Centinelas se atreven a desafiarlo. Aquellos que lo hicieron, pagaron con sus vidas.
    Solo Anya ha conocido su lado tierno. Para el resto del mundo, él es contundente y resuelto. Él hace lo que sea necesario para proteger su patria. Desafiarlo es desafiar a la muerte misma.


    Cuando la luna está llena, la pasión es más fuerte...


    Génesis
    Ven conmigo, viajero moderno, atrás, a un tiempo que ha sido cubierto por el misterio. Detrás a una antigua leyenda que ha sido, sobre todo, olvidada. O por lo menos...
    Deformada.
    Vemos remanentes de ello en nuestro avanzado mundo. ¿Qué mortal actual no sabe del temor a los extraños ruidos a la luz de la luna llena? ¿Temer el aullido del lobo? ¿El grito de un halcón? Mirar con precaución en los callejones más oscuros. No temiendo a depredadores humanos, pero temiendo a algo más.
    Algo oscuro. Peligroso. Algo aún más mortal que nuestros homólogos humanos.
    Pero la humanidad no siempre tuvo este miedo. En efecto, hubo un tiempo una vez, hace mucho, cuando la gente era la gente y los animales eran animales.
    Hasta el día del Allagi. Ellos dicen del nacimiento de los Were-Hunters, que como la mayoría de los grandes males, comenzaron con sólo las mejores intenciones.
    El rey Lycaon de Arcadia no tenía ni idea cuando se casó, que su preciosa y amada reina no era humana. Su esposa guardaba dentro de ella un oscuro secreto. Ella nació de la maldita raza Apolita y estaba destinada a morir en la flor de su juventud, a la edad de veintisiete años.
    No fue hasta su último cumpleaños, cuando Lycaon vio a su amada morir horriblemente de vejez, que se dio cuenta que los dos hijos que ella había engendrado la seguirían a una temprana tumba.
    Golpeado por la pena, él había buscado a sus sacerdotes pero todos le dijeron que no había nada que podría hacer. El destino era el destino.
    Pero Lycaon rechazó hacerle caso a su sabiduría. Él era un hechicero y estaba decidido que nadie llevaría a sus hijos lejos de él. Ni siquiera los mismos Destinos.
    Y entonces empezó a experimentar con su magia para prolongar las vidas de la gente de su esposa. Capturándolos, él mágicamente combinó su esencia con varios animales que eran conocidos por su fuerza: osos, panteras, leopardos, halcones, leones, tigres, chacales, lobos, y hasta dragones.
    Él pasó años perfeccionando su nueva raza, hasta que por fin estuvo seguro que había encontrado la cura para sus hijos. Mezclándolos con un dragón y un lobo, los más fuertes de los animales con los que había experimentado, los impregnó de más fuerza y magia que a cualquiera de los demás. De verdad, dio de su propio poder a sus hijos.
    Al final, él recibió más de lo que había contado. No sólo sus hijos tenían vidas más largas que su esposa, ellos tenían vidas más largas que cualquier especie conocida.
    Con sus capacidades mágicas y su fuerza animal, ellos ahora vivían de diez a doce veces más que cualquier humano.
    Los Destinos miraron hacia abajo y vieron lo que el orgulloso rey había hecho. Enojadas la interferencia en sus dominios, los Destinos decretaron que él debería matar a sus hijos y todos los que eran como ellos.
    Lycaon se negó.
    Entonces los Destinos buscaron su propia forma de castigo para su orgullo. Sus hijos y todos los que fueran como ellos fueron maldecidos nuevamente.
    —Nunca habrá paz entre tus hijos —proclamó Clotho, el Destino que hace girar los hilos de vida—. Ellos pasarán la eternidad odiando y peleando hasta el día que no respiren más.
    Y así fue. Siempre que Lycaon mezclaba un animal con un humano, él, de hecho, hacía dos seres. Uno que era quien portaba el corazón de un animal y otro que portaba un corazón humano.
    Aquellos que caminaban como hombres y tenían corazones humanos fueron después llamados Arcadianos por la gente de Lycaon. Los que tenían corazones de animal fueron llamados Katagaria.
    Los Katagaria nacían como animales y vivían como animales, hasta que alcanzaban la pubertad, cuando los poderes mágicos se liberaban en sus hormonas, y serían capaces de volverse humanos, al menos externamente. Sus corazones de animal gobernarían siempre sus acciones.
    De la misma manera, los Arcadianos nacían como humanos y vivían como humanos hasta que su pubertad traía con ella su magia y su capacidad de cambiar a la forma de animal.
    Dos lados de una misma moneda, las dos especies deberían haber estado en paz. En cambio, las diosas enviaron la Discordia para plantar la desconfianza entre ellos. Los Arcadianos se sintieron superiores a sus primos animales. Después de todo, ellos eran la gente con la racionalidad humana, mientras los Katagaria eran sólo animales que podían tomar la forma humana.
    Los Katagaria aprendieron rápidamente que los Arcadianos no eran honestos sobre sus intenciones y que dirían una cosa, luego harían otra.
    A lo largo del tiempo, los dos grupos se han atacado el uno al otro mientras cada lado tomaba la razón moral como propia. Los animales creían que los Arcadianos eran la verdadera amenaza mientras los Arcadianos creían que los Katagaria debían ser controlados o abatidos.
    Esta es una guerra interminable.
    Y como con todas las guerras, nunca hubo un verdadero vencedor. Sólo hubo víctimas que todavía sufrían por el prejuicio y el odio infundado.
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    Mensaje el Mar Nov 17, 2009 10:42 am por issabel

    Lágrimas aparecieron en sus ojos, pero ella parpadeó para detenerlas ante que él llamara a la guardia psicológica para ella. El calor de su mano contra su cuello la estaba abrasando. —¿Qué? ¿Usted perdió una apuesta o algo?
    —No.
    —¿Entonces por qué es tan agradable conmigo?
    Él movió su cabeza como si estuviera perplejo por su pregunta. —¿Necesito una razón?
    —Sí.
    Kevin estaba completamente confundido. ¿Los humanos necesitaban una razón para ser agradables el uno con el otro? No era asombroso que su especie los evitara.
    —No sé que decir —admitió él—. Yo no sabía que había reglas para dar regalos o para intentar hacer sentir mejor alguien. Usted parecía tan triste cuando pasé caminando que sólo quise hacerla reír.
    Él suspiró y le dio el recibo de la tarjeta de crédito. —Conserve el collar, por favor. Luce muy bien en usted, y no tengo a nadie más para dárselo. Estoy seguro que mi hermano no lo querría. Él probablemente lo empujaría a un lugar verdaderamente incómodo si se lo diera. Y si él no lo hiciera, me asustaría hasta más.
    Finalmente, ella se rió. El sonido aligeró su corazón al instante.
    —¿Eso es una sonrisa? —preguntó él.
    Ella cabeceó y sorbió con delicadeza las lágrimas antes de reírse otra vez.
    Devolviendo su sonrisa, Kevin extendió la mano y la ahuecó sobre la fresca mejilla de ella. Era tan hermosa cuando se reía. Sus oscuros ojos ámbar brillaron. Antes de que pudiera detenerse, él se inclinó y besó las lágrimas de sus pestañas.
    _____ no podía respirar mientras sentía el calor de sus labios contra su piel. Ningún hombre jamás la había tratado así. Ni siquiera Taylor, con quien ella había esperado casarse.
    Ella inhaló el cálido aroma de la piel de Kevin. Estaba matizado con algún tipo de loción para después de afeitarse y un olor rico, masculino.
    Dios, se sentía tan bien ser contenida justo ahora cuando su vida entera se desmoronaba.
    Antes de que ella comprendiera lo que hacía, tenía sus brazos alrededor de la delgada cintura de él y había puesto su cabeza contra su fuerte pecho. Su corazón latía pesadamente bajo su oído. Ella se sintió, de una extraña manera, a salvo ahí. Cálida. Sobre todo, ella se sintió deseable. Como si tal vez no fuera una perdedora total, después de todo.
    Él no protestó cuando ella lo abrazó. En cambio, él la sostuvo allí con su mano todavía sobre su cara mientras su pulgar con cuidado acariciaba su pómulo. Él se inclinó y le dio un casto beso sobre la cima de su cabeza.
    El calor la inundó. Una necesidad profundamente arraigada se desgarró por su cuerpo. Eso fue algo que no entendió.
    En toda su vida, ______ McTierney nunca había hecho nada que no fuera lo que supuestamente debía hacer. Ella se había graduado en el instituto y había vivido en casa con sus padres mientras iba a Tulane, donde ella raras vez tenía citas y había pasado más noches en la biblioteca que fuera de ella.
    Después de la graduación había conseguido un trabajo como gerente en un centro comercial hasta que su abuela murió y le dejó el edificio abandonado que ahora era su tienda. Y aquí había trabajado cada día sin falta. No importa cuan enferma o cansada estuviera.
    ______ nunca había dado un paso al lado salvaje. Miedo y responsabilidad habían gobernado su vida desde el momento de su nacimiento.
    Y aquí estaba ella sentada, abrazando a un completo extraño con sus brazos. Un magnífico extraño que había sido más amable con ella que nadie.
    Y ella deseaba probarlo. Sólo para saber una vez cómo era en realidad besar a un hombre como éste.
    Levantando su cabeza, ella lo miró y tembló con un deseo profundamente arraigado que ella no comprendía. Pero que sentía que la atravesaba.
    No lo hagas.
    Ella sofocó la voz de la razón, se estiró y tiró de la cinta de su pelo. Liberado, esas largas hebras oscuras enmarcaron el rostro del paraíso.
    El calor de sus ojos verde avellana la quemó. Él bajó su cabeza hasta que sus labios se cernieron peligrosamente cerca de los de ella, como si pidiera su permiso.
    Sin aliento, ella cerró la distancia y puso sus labios contra los de él. Él gruñó profundamente en su garganta como un animal antes de que su beso se volviera hambriento, apasionado.
    ______ estaba emocionada y asombrada por su reacción. Ningún hombre, alguna vez, había parecido disfrutar besándola tanto como éste lo hacía. Sus manos fuertes sostenían su cabeza mientras él violaba su boca como si tuviera sed de ella y sólo de ella.
    Kevin la arrastró hacia sí mientras el animal dentro de él rugía a la vida. La deseaba con una desesperación que lindaba con la locura. Él podía probar su propia pasión sobre su lengua. Oiga el latido de su corazón acelerándose por él.
    Sobre todo, él podía oler su deseo y él deseaba más. El animal dentro de él no estaría satisfecho hasta que la probara totalmente.
    En su mundo, el sexo no tenía ningún significado emocional. Era un acto biológico entre dos criaturas para aliviar la época de celo de una hembra y los impulsos de un macho. Si los dos lobos no eran compañeros, no había ninguna posibilidad de embarazo, ni había forma de transmisión de ninguna enfermedad sexual entre ellos.
    Si ______ fuera una de su gente, él ya la tendría desnuda en el piso.
    Pero ella no era una loba.
    Las hembras humanas eran diferentes. Él nunca había hecho el amor con una de ellas y él no estaba seguro de cómo reaccionaría ella si él la tomaba del modo que él tomaría a una de sus hembras. Su especie era muy frágil en comparación.
    Con toda honestidad, él no sabía por qué estaba tan caliente por ella, en realidad. Esto no era normal. Ni una vez en todos los siglos que él había vivido había siquiera alguna vez contemplado tomar a una amante humana.
    Hasta esta.

    Mensaje el Miér Nov 18, 2009 9:32 pm por lccr17JonaS

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    Mensaje el Miér Nov 18, 2009 9:33 pm por lccr17JonaS

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    Mensaje el Miér Nov 18, 2009 9:33 pm por lccr17JonaS

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    Mensaje el Miér Nov 18, 2009 9:33 pm por lccr17JonaS

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    Mensaje el Miér Nov 18, 2009 9:34 pm por lccr17JonaS

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    Mensaje el Miér Nov 18, 2009 9:34 pm por lccr17JonaS

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    Mensaje el Jue Nov 19, 2009 11:03 am por issabel

    [color=red]CAPITULO 1 PARTE 4
    Él no podía detenerse. Cada instinto que él poseía exigía que la tomara.
    Su alma de lobo deseaba probarla. Deseaba olisquearla y dejar que su suavidad aliviara la soledad que había llenado su corazón estos meses pasados mientras él lloraba a su hermana y hermano.
    Sólo por un instante, él deseaba sentirse acompañado otra vez.
    ______ tembló cuando Kevin abandonó sus labios y extendió sus besos a su garganta donde él mordisqueó la sensible piel allí. Sus patillas rasparon su piel gentilmente, haciéndola arder aún más mientras sus pechos se tensaban de necesidad. Dios Santo, él era tan innatamente masculino. Tan increíblemente caliente. Y cada lametazo que él dejaba en su piel hacía que su estómago se contrajera.
    Esto estaba tan fuera de su forma de ser. Ella por lo general no se besuqueaba con los hombres que conocía, de esta forma. Ni pensar con un perfecto extraño.
    Y aún así ella no deseaba apartarlo. Por una vez en su vida, ella quería algo fuera de lo común. Profundamente dentro de ella, sabía que Kevin sería espectacular.
    Aterrorizada de lo que estaba a punto de hacer, ella respiró profundamente y se reparó para un rechazo.
    —¿Harías el amor conmigo?
    En vez de la risa que esperaba, él dejó de mordisquear su garganta para mirar las ventanas abiertas de su tienda. —¿No te importa?
    El calor explotó a través de su cara mientras ella comprendía que afuera estaba oscuro y cualquiera que pasara por la calle tenía una visión perfecta de los dos besuqueándose como adolescentes cachondos.
    —Espera —dijo ella, escabulléndose de sus brazos para cerrar la puerta, dar vuelta el cartel de “Abierto” para que dijera “Cerrado”, y atenuar las luces.
    Ella deseaba tener todavía un departamento para llevarlo a él, pero tal vez esto era mejor. Si ellos se marchaban de aquí juntos, ella probablemente se acobardaría, lo que no sería lo más inteligente.
    O él podría cambiar de idea.
    No, ella deseaba hacer esto. Ella lo deseaba a él.
    Tomando su mano, ella le condujo por su tienda, hacia la puerta del cuarto trasero.
    Mientras ella abría la puerta, él la hizo detenerse.
    ______ miró hacia atrás para verlo mirar fijamente el probador que estaba a su derecha. Una perversa sonrisa burlona atravesó su cara.
    Caminando hacia atrás, él la introdujo en el cuarto y cerró las cortinas.
    —¿Qué estás haciendo? —preguntó ella.
    Él se quitó su camiseta, pasándola sobre su cabeza.
    ¡Oh, cielo querido! _____ no pudo respirar cuando tuvo la primera visión de su pecho desnudo. Ella sabía que él tenía un cuerpo grandioso, pero esto...
    Esto excedía cualquiera de sus sueños. Sus amplios hombros se afilaban en un estómago del tipo tabla de lavar que podría servir de lavandería para una nación entera. Olvídate de los seis paquetes, este hombre tenía ocho, y todos se ondulaban cada vez que respiraba. Todo su torso estaba ligeramente cubierto por pelo, haciéndolo parecer hasta más masculino y crudo.
    Había varias profundas cicatrices que se curvaban sobre su hombro izquierdo y bíceps, y una que se parecía extrañamente a la mordedura de alguna clase de animal.
    Todo lo que ella pudo hacer fue no babear.
    O desmayarse.
    En serio, ninguna simple mujer mortal debería estar en presencia de alguien tan impresionante y no necesitar oxígeno.
    Él abrió el botón de sus vaqueros, luego la empujó otra vez a sus brazos.
    —No tengas miedo —susurró él—. Seré suave.
    Pero no era de eso de lo que estaba asustada. Lo que ella temía era su reacción cuando él viera lo que parecía desnuda. Válgame Dios, él no tenía un gramo de grasa en su cuerpo y ella era una completa, cómoda talla dieciocho.
    Él iba a salir gritando por la puerta en cualquier momento.
    En cambio, él se estiró y le bajó el pelo, acomodándolo sobre sus hombros. Hundiendo sus manos en él, atrajo los labios de ella hacia los suyos para así poder devastar su boca otra vez.
    Ella gimió dichosa. Este hombre ciertamente sabía como usar su lengua para su provecho. Ella podría haberlo besado todo el día.
    ______ arrastró sus manos sobre los magros músculos de su pecho, asombrada por lo bien que se sentían. Ella golpeó suavemente las yemas de sus dedos sobre y alrededor de los endurecidos pezones masculinos, encantada con el profundo gemido que él emitió.
    Él se movió para desabotonar su vestido.
    —Está más oscuro en el cuarto de atrás —dijo ella.
    —¿Por qué querría más oscuridad?
    Ella se encogió de hombros. Taylor siempre insistía en la oscuridad absoluta cada vez que ellos hacían el amor.
    Ella tembló mientras él desabotonaba su vestido y lo dejaba caer al piso, esperando que se alejara.
    Él no lo hizo. Todavía lucía esa caliente, hambrienta mirada mientras la miraba fijamente en su ropa interior. Gracias a Dios, ambas combinaban y no eran de las más viejas.
    Kevin nunca había estado más inseguro de sí mismo de lo que estaba en este momento. Él ahuecó su cara en sus manos y la besó con cuidado, con miedo de hacerle daño. Desde que había alcanzado la pubertad, él había oído historias de [/color]

    Mensaje el Jue Nov 19, 2009 11:04 am por issabel

    lobos que habían matado a compañeras humanas accidentalmente mientras se apareaban con ellas.
    Los huesos humanos carecían de la densidad de los de su especie. Su piel se lastimaba mucho más fácilmente.
    Con cuidado, él presionó la espalda de ella contra la pared para poder sentir cada centímetro de sus exuberantes curvas contra su dureza. El olor de su perfume y su piel lo embriagó. Era todo lo que podía hacer para no aullar de triunfo.
    Él mordisqueó un camino desde su delicada boca, bajando por su mandíbula, mientras desenganchaba su sostén. Oyó su aguda inspiración cuando sus pechos fueron liberados. Ellos eran una exuberante recompensa. Pálidos e hinchados, desbordaban de sus manos. Él nunca había visto nada más hermoso. Ella enlazó sus manos en su pelo mientras él bajaba su cabeza para chuparlos.
    Cerrando sus ojos, él gimió de placer mientras arrastraba su lengua alrededor de su fruncido pezón.
    Él no había tocado a una hembra en casi un año, todo un record para él. Pero desde la noche que su hermana había muerto, su vida había ido de mal en peor y no hubo nadie que le llamara la atención.
    Por no mencionar que los recuerdos de ______, de la vez que la había visto en la plaza, lo habían atormentado. Fantasías de medianoche de él tomándola en cada posición conocida. De él explorando cada centímetro de su suculento cuerpo.
    Él había pasado horas maldiciéndose por no dejar a Sunshine con sus cosas y salir detrás de esa mujer.
    Proteger a Sunshine le había costado todo, y para qué? ¿Para la felicidad de un maldito Dark Hunter?
    Ningún buen acto queda impune.
    Ese era el refrán favorito de Nick. Un lobo pícaro, Nick era tan poco fiable y egoísta como cualquiera, pero había veces que el lobo era increíblemente astuto.
    Pero ahora, mientras Kevin sostenía a _____ en sus brazos y sentía su cuerpo suave, tierno contra el suyo, él sentía un extraño sentido de consuelo que lo había eludido todos estos meses pasados.
    Esto no borraba el dolor que él sintió por la pérdida de sus hermanos, pero lo aligeraba.
    Y eso solo, la hacía inapreciable para él.
    _____ no podía pensar claramente mientras ella miraba a Kevin saboreando sus pechos. Él se veía como si estuviera probando la divinidad. Su cuerpo ardía en suntuoso deseo. Él era espectacular.
    Sus ojos estaban encapotados y oscuros. Ella miró fijamente su espalda en el espejo y se preguntó por las cicatrices que estropeaban su carne lisa, bronceada. Tocó los bordes de ellas mientras él se movía de su pecho derecho al izquierdo.
    ¿Qué le había pasado para causarle tantas cicatrices? Ella nunca había visto nada como eso. Algunas cicatrices eran obviamente señales de garras y mordeduras que parecían haber sido provocadas por alguna especie de animal salvaje. Una en particular era profunda y grande. Bajaba de su omóplato, hasta la parte superior de su brazo.
    Había algo tan mortífero sobre él y sin embargo la sostenía de una forma tan tierna. Él pasó su mano bajando por su estómago, dejando un rastro ardiente sobre su piel.
    Con los ojos entreabiertos, ella vio en el espejo mientras él introducía su bronceada mano bajo el elástico de su negra braga y la tocaba íntimamente.
    _____ gimió ante la sensación de sus largos, estrechos dedos separando los sensibles pliegues de su cuerpo para que él pudiera acariciarla. Al ver su mano jugando allí, en el espejo, mientras él con cuidado hundía sus dedos profundamente dentro de ella.
    Ella gimió al verlo y sentirlo.
    Era tan extraño ser capaz de verlo desde tantos ángulos diferentes. Verse siendo amada por él.
    Ella debería estar avergonzada pero no lo estaba. Ni siquiera se sentía tímida. Si acaso, se sentía extrañamente poderosa por ello.
    Un hombre como este tan hambriento de ella.
    Era inimaginable.
    Kevin besó su camino hacia su estómago. Moviendo su mano, él en realidad le quitó su ropa interior con sus dientes. Le sacó las sandalias, tomándose un tiempo para frotar los arcos de sus pies antes de que los subiera sobre su hombro.
    Él se agachó en el suelo delante de ella, alzando la vista con una caliente, devoradora, intensa mirada. Él todavía llevaba sus vaqueros y botas mientras que ella estaba completamente desnuda.
    Kevin no podía respirar mientras la miraba. Había todavía un tinte de miedo en ella, pero estaba ensombrecido por su deseo.
    Él deseaba empujarla hacia él rudamente y tomarla como el animal que era. Él deseaba mostrarle como su gente se apareaba, con contundencia y con predominio.
    Pero él no quería asustarla. Sobre todo, él no quería hacerle daño.
    Ella era tan vulnerable.
    Una loba tomaría forma humana para el apareamiento. Caminaría de manera seductora alrededor de los machos disponibles, volviéndolos locos de lujuria hasta que ellos estuvieran listos a matarse unos a otros para tenerla.
    A veces ellos lo hacían.
    Había siempre una batalla por la hembra. Entonces ella escogería cualquiera de los machos que la hubiera impresionado con su belleza y habilidad. Por lo general era el vencedor quien se apareaba con ella, pero no siempre. La primera amante de Kevin lo había reclamado aún cuando él había perdido la lucha, por que le había gustado la pasión que él había mostrado tratando de ganarla.
    Una vez que su opción estaba hecha, la loba se quitaba la ropa y se ofrecía ella misma a su campeón. El macho la tomaría y pasaría el resto de la noche demostrándole cuanta resistencia y poder tenía. La hembra pasaría la noche probándolo. Ella intentaría zafarse y rechazarlo y era el deber del macho asegurarse que ella no lo hiciera. Si él se cansara antes de la mañana o antes que estuviera totalmente saciada, otro macho sería convocado.
    Era la peor vergüenza no satisfacer a una loba, y tener que llamar a un segundo.
    Kevin nunca había estado avergonzado.
    Y él nunca había tomado a una mujer como ______. Una que no le mordía ni le arañaba demandando que la satisficiese. Algo dentro de él se regocijó ante la rareza de esto.
    La dulzura.
    En una vida donde la violencia y las sangrientas guerras por el territorio abundaban, era agradable tener un respiro. El contacto de una amante sensible.
    El lado humano de él ansiaba esto.
    La ansiaba.

    _____ se mordió su labio inferior mientras Kevin separaba con un codo sus piernas. Su aliento le quemaba los muslos. Él cerró sus ojos y puso su cabeza contra el muslo de ella como si simplemente saboreara estar con ella. La ternura de esa acción anudó la garganta de ella.
    Ella deslizó sus dedos por su barbuda mejilla, dejando que el tacto varonil la excitara aún más. Él la pellizcó con sus dedos juguetonamente.
    Ella le sonrió hasta que él con los codos le separó más las piernas y la tomó con la boca. ______ siseó de placer mientras sus piernas se debilitaban.
    Fue todo lo que pudo hacer para no caerse. Él la devoraba. No había ninguna otra palabra para eso. Él la lamió y provocó hasta que la cabeza le dio vueltas, y cuando se corrió para él, fue algo poderoso y profundo. ______ gritó mientras su cuerpo se convulsionaba bajo el contacto de él.
    Kevin gruñó ante el sonido de su placer, ante su sabor. Como todos los machos de su especie, él se sintió orgulloso por su orgasmo. No había nada más dulce que

    Mensaje el Jue Nov 19, 2009 11:05 am por issabel

    oír los gemidos de una amante culminando. Nada más dulce que saber que, como macho, podía satisfacer a la hembra.
    Él besó su cuerpo despacio al subiendo hasta su cuello y de nuevo bajando hasta sus pies. Ella lo miró con el temor refulgiendo brillante en las profundidades de sus ojos ámbar. Él tomó su mano y la condujo a su palpitante erección.
    ______ tragó mientras hundía su mano profundamente en el vaquero de él. Sus cortos, rizados vellos, jugaron con sus dedos mientras encontraba lo que ella buscaba. Él gruñó profundamente en su garganta como un animal salvaje mientras ella envolvía la dura longitud de él. El hombre era enorme y él ya estaba húmedo y preparado.
    Tomó la cara de ella entre sus manos, la besó apasionadamente mientras ella lo acariciaba. El cuerpo de ella temblaba con ardor al pensar de tener su duro pene dentro de ella
    Él se separó de ella, quitándose rápidamente sus botas. ______ contuvo su aliento mientras él asía el cierre y lo bajaba.
    Ella lo miró en un aturdimiento entre apasionado y paralizado mientras deslizaba sus pantalones hacia abajo y tenía la primera visión de él en toda su gloria.
    ¡No tenía ropa interior!
    No había nada más sexy que un hombre que se atrevía a no llevar nada bajo su ropa. Por otra parte, no había nada más sexy que el hombre delante de ella.
    Él era atrevido y abrumador. Salvaje. Y la hacía temblar de un modo incontrolable.
    Tirando sus pantalones en una esquina, él la alejó de la pared. _______ estaba agradecida que su probador fuera el más grande. Este había sido diseñado para dar cabida a mujeres con cochecitos de bebé o niños. Y este les daba mucho espacio para maniobrar.
    Kevin se movió, acercándose a su espalda. Ella le miró fijamente en el espejo. Él era una cabeza completa más alto que ella y la hambrienta sonrisa torcida en su cara la deshizo.
    —Eres tan hermosa —dijo él, su voz profunda y hambrienta.
    Ella nunca se había sentido así. Normalmente, evitaba mirarse en espejos. Pero había algo terriblemente erótico en la imagen de los dos reflejada en las tres paredes espejadas.
    Él apartó el cabello del cuello de ella, luego mordisqueó la sensible piel allí, deslizando su lengua alrededor de las cuentas del collar.
    Sus manos se ahuecaron en sus pechos antes que él arrastrara una de regreso al triángulo de vello castaño oscuro entre sus piernas.
    De algún modo, él los bajó despacio, al unísono, al piso. Ella no estaba realmente segura de cómo había hecho para no romper su unión. El hombre era increíblemente fuerte. Ella se recostó contra él, su cuerpo estaba caliente y excitante. Masculino.
    La lengua de él se recorrió su oreja, luego la hundió profundamente al mismo tiempo que la penetraba por detrás. ______ gritó ante el placer de sentirlo llenándola.
    Él levantó su cabeza para poder mirar su cara mientras se empujaba aún más profundamente.
    _______ no podía hablar o pensar mientras el placer la abrumaba. Todo lo que ella podía hacer era mirarlo hacerle el amor. Mirar la mano de él dándole placer al compás de sus poderosos embistes.
    Kevin gruñó otra vez al sentirla mojada, dándole la bienvenida a su cuerpo. Su cuerpo era mucho más suave que el de una loba. Nacidas luchadoras, ellas tenían duros y resistentes músculos. Una loba intentaría morderlo. Ella agarraría su brazo, exigiendo que le diera más satisfacción. Exigiéndole que se moviera más rápido y más duramente hasta que ella acabase otra vez.
    Pero no ______.

    Mensaje el Vie Nov 20, 2009 7:41 pm por issabel

    aaa no han comentadoo!!!!! Sad no les gusto???'

    Mensaje el Lun Nov 30, 2009 8:26 pm por franch jonas

    mij siguela antes de que me de un patatus esta super porfa siguela de verdad me encanta cheers

    Mensaje el Lun Nov 30, 2009 8:40 pm por mizZ nick JONAS wife

    esta bueno pero no me emociono tanto!

    Mensaje el Lun Nov 30, 2009 9:12 pm por issabel

    No chiks lo siento pero cancele la nove ya no voy a subir mas i'm sorry Sad

    Mensaje Hoy a las 6:46 pm por Contenido patrocinado


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